Maravillarse es, quizás, la forma más primitiva de acercarse a la verdad. La verdad auténtica, la que no se piensa, ni se analiza, ni se puede explicar. La verdad que sólo se contempla.
EL ARTE DE LA ESPERA
Permanecer estático dejando que el tiempo haga su camino sin querer imponer el nuestro. Es hacerse olvidar, ser discreto y adaptarse a la esencia de ese rincón. Es entender el significado de “estar allí sin estar allí” y así permitir que la naturaleza se dibuje a sí misma.
La espera va mucho más allá de una simple técnica; es un camino hacia la comprensión profunda del ritmo natural de la vida. Es volver a casa.
RELATOS CREPUSCULARES
Ahí es donde duermen los grandes misterios. Entre luces débiles y sombras crecientes.
Pasan, en silencio, como si fueran pensamientos que no te atreves a decir en voz alta. Un tiempo suspendido. Un lienzo de siluetas que se van perfilando hasta unirse entre sí.
Quizá sea eso lo que tanto me fascina… esta lucidez del mundo cuando está a punto de entregarse a la oscuridad. Mueren las palabras, nace la esencia.